PRESENTA

CAMINO
ESCENA NORTE

FOCO ASTURIES

MARZO

2026

GRÁFICA Y DISEÑO

V.UNO

La propuesta gráfica para CEN 2026 no es una serie de carteles: es un sistema vivo, un sistema de cuatro piezas unidas entre sí por las mismas líneas de color que las atraviesan. Las líneas de color son el elemento más conceptualmente cargado de la propuesta: no son decoración, son el proyecto mismo hecho forma. Representan los caminos que recorren las compañías entre territorios, el flujo de personas, propuestas y conexiones que viajan de Galicia a Cantabria, de Euskadi a Asturies, de Navarra a La Rioja… Ríos, carreteras, rutas escénicas, sensaciones que conectan periferias y crean una nueva centralidad. Al pasar de un cartel al siguiente, materializan visualmente lo que el proyecto hace: unir sin uniformizar, conectar desde las diferencias.

La técnica del collage aporta una doble lectura. Por un lado, evoca la tradición, la historia y el archivo; por otro, la intervención con color y formas abstractas lo anclan al presente.  En el centro de cada pieza, dos figuras del mundo escénico se encuentran. Sus cuerpos están unidos por un brazo, el resto (cabezas y demás extremidades) queda sustituido por las líneas de color. La unión de las dos figuras por sus brazos reales representa el vínculo físico, tangible, el encuentro entre cuerpos. Las líneas de color, en cambio, representan todo lo que va más allá de lo palpable: lo que las artes escénicas consiguen unir cuando la lógica de lo visible ya no alcanza. Lo invisible que también conecta.

Las dos cabezas ausentes forman, juntas, un corazón. No es un corazón dibujado. No es un símbolo superpuesto. Nace del encuentro de dos cuerpos, de la convergencia de dos presencias. Solo existe porque los dos están ahí. Esto traduce el lema Latidos escénicos de manera orgánica y sin literalidad: el latido no se representa, ocurre. Ocurre cuando dos personas comparten escena. Ocurre cuando el artista y el público se encuentran. Ocurre cuando seis territorios deciden latir juntos.

Dispersos por el cartel, pequeñas figuras de collage habitan el espacio: el público, la comunidad, los ayuntamientos, las personas. No están en el centro, pero sin ellas el diseño (y el proyecto) estarían vacíos. Son los 70 ayuntamientos, los técnicos, el espectador de la localidad pequeña que descubre una propuesta de danza contemporánea por primera vez.

Una imagen aparentemente sencilla que lleva dentro, para quien quiera leerla, toda la profundidad del proyecto.

CASTELLANO

ASTURIANU

CONJUNTO

V.DOS

La propuesta gráfica para CEN 2026 no es una serie de carteles: es un sistema vivo, un sistema de cuatro piezas unidas entre sí por las mismas líneas de color que las atraviesan. Las líneas de color son el elemento más conceptualmente cargado de la propuesta: no son decoración, son el proyecto mismo hecho forma. Representan los caminos que recorren las compañías entre territorios, el flujo de personas, propuestas y conexiones que viajan de Galicia a Cantabria, de Euskadi a Asturies, de Navarra a La Rioja… Ríos, carreteras, rutas escénicas, sensaciones que conectan periferias y crean una nueva centralidad. Al pasar de un cartel al siguiente, materializan visualmente lo que el proyecto hace: unir sin uniformizar, conectar desde las diferencias.

La técnica del collage aporta una doble lectura. Por un lado, evoca la tradición, la historia y el archivo; por otro, la intervención con color y formas abstractas lo anclan al presente.  En el centro de cada pieza, dos figuras del mundo escénico se encuentran. Sus cuerpos están unidos por un brazo, el resto (cabezas y demás extremidades) queda sustituido por las líneas de color. La unión de las dos figuras por sus brazos reales representa el vínculo físico, tangible, el encuentro entre cuerpos. Las líneas de color, en cambio, representan todo lo que va más allá de lo palpable: lo que las artes escénicas consiguen unir cuando la lógica de lo visible ya no alcanza. Lo invisible que también conecta.

Las dos cabezas ausentes forman, juntas, un corazón. No es un corazón dibujado. No es un símbolo superpuesto. Nace del encuentro de dos cuerpos, de la convergencia de dos presencias. Solo existe porque los dos están ahí. Esto traduce el lema Latidos escénicos de manera orgánica y sin literalidad: el latido no se representa, ocurre. Ocurre cuando dos personas comparten escena. Ocurre cuando el artista y el público se encuentran. Ocurre cuando seis territorios deciden latir juntos.

Dispersos por el cartel, pequeñas figuras de collage habitan el espacio: el público, la comunidad, los ayuntamientos, las personas. No están en el centro, pero sin ellas el diseño (y el proyecto) estarían vacíos. Son los 70 ayuntamientos, los técnicos, el espectador de la localidad pequeña que descubre una propuesta de danza contemporánea por primera vez.

Una imagen aparentemente sencilla que lleva dentro, para quien quiera leerla, toda la profundidad del proyecto.

CASTELLANO

ASTURIANU

GRACIES